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IIRSA

En septiembre del 2000, el entonces presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, lanzó durante la reunión de los presidentes de América del Sur, un programa de integración física denominado IIRSA - Iniciativa de Integración de la infraestructura Regional Sudamericana. En la iniciativa definida como "un proceso multisectorial para desarrollar e integrar las áreas de transporte, energía y telecomunicaciones" entre los doce países, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) tuvo a su cargo la elaboración de un plan de acción, lo que llevó a la elaboración del estudio "Un Nuevo Impulso a la Integración de la Infraestructura Regional en América del Sur", presentado en diciembre del mismo año. 

Algunas de las ideas básicas de IIRSA tienen origen en el nacionalismo militar brasileño y sus planes de ocupación territorial, de los cuales el mejor ejemplo es la incubada carretera Transamazónica. Uno de sus principales formuladores es Eliézer Batista da Silva, quien fue presidente de la Compañía Vale do Rio Doce hasta 1964, una empresa minerado diversificada. Entre 1964 y 1968 fue director presidente de las Mineraciones Brasileñas Reunidas S.A. Retornó a la presidencia de la Compañía Vale do Rio Doce, a invitación del General Figueiredo, entre 1979 y 1986 - periodo en el que se desarrolló el Proyecto Ferro Carajás, la primera iniciativa de exploración de riquezas de la provincia mineral de los Carajás, que alcanzaba áreas desde el Pará hasta el Xingú, Goiás y Maranhão. En 1992, durante el gobierno de Fernando Collor, asumió la Secretaría de Asuntos Estratégicos (SAE). La prensa ha comentado que sus ideas influencian al gobierno Lula.

Al principio las bases de planificación de IIRSA fueron los "12 Ejes de Integración", que presentan como una de las prioridades la conexión entre la cuenca Amazónica y la cuenca del Plata. Estos ejes se consideraron como fajas geográficas que abarcan varios países que "concentran o que tienen potencial para desarrollar flujos comerciales, con vista a formar cadenas productivas". En el modelo actual se desarrollan 9 ejes: Andino; Andino del Sur; de Capricornio; Amazonas; Escudo Guayanés; Sur; Hidrovía Paraguay-Paraná; Interoceánico Central; Mercosur/Chile; Perú/Brasil/Bolivia. Cuatro de éstos (Andino, Amazonas, Escudo Guayanés y Perú/ Bolivia/ Brasil) hacen parte de la Amazonia. A cada eje están agregados varios proyectos.

La coordinación operacional de la IIRSA está a cargo de la Corporación Andina de Fomento (CAF), del Banco Interamericano del Desarrollo (BID) y del Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata (Fonplata).

A partir del gobierno Lula, el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), se ha destacado en la viabilización de la Iniciativa, aunque no participe de la estructura coordinadora. En marzo del 2004 el Foro Brasileño de ONGs y Movimientos Sociales y la Coalición Ríos Vivos enviaron una carta al Sr. Carlos Lessa, ex presidente del banco, con una crítica a las acciones de la institución. Parte del documento trató de IIRSA, y presentó preocupación particular con el Pantanal y la Amazonia: "Como es de su conocimiento, están previstas obras en el río Paraguay tanto para el Pantanal como para la Amazonia, entre otras regiones. En el río Paraguay y en el Pantanal, el Programa intenta restaurar la antigua propuesta de construcción de la Hidrovía Paraná-Paraguay, la cual, caso se realice, promoverá alteraciones económicas, sociales y ambientales, con evidentes consecuencias negativas para las actividades económicas locales, tales como el turismo y la pesca que son importantes generadoras de trabajo y renta.

En la región amazónica, a partir de los ejes divulgados hasta el momento, la implementación del programa IIRSA implicará en una fuerte presión sobre las partes más preservadas de la floresta y del "Cerrado" (sabana brasileña), lo que promueve un nuevo y desastroso surto de ocupación predatoria por maderas, por la ganadería y por el monocultivo de soja. En este contexto, está el complejo de Hidroeléctricas / vías acuáticas del río Madera,  defendido por usted en la clausura del "Seminario Internacional de cofinanciamiento BNDES-CAF: Prospección de Proyectos de Integración Física Sudamericana", realizado en agosto del 2003: " 'No sé si la energía de esas usinas (río Madeira) irán a Manaus o en otra dirección, pero estoy absolutamente seguro que 4,8 mil kilómetros de vías acuáticas - 30 millones de hectáreas en Brasil, en Peru..., representan para la historia, lo que fue la ocupación de viejo oeste en el continente norteamericano'. Es sabido por todos cual fue el resultado para los pueblos indígenas del modelo de ocupación aplicado en el oeste norteamericano. En esta misma línea, sigue el señor vicepresidente, Darc Costa, cuando trata a los Andes, el Pantanal y la Amazonia como barreras que deban ser vencidas por el 'proceso civilizatorio'. ... Es inaceptable financiar más y más represas sin interesarse por la ruta que seguirá esa energía. Una política energética correcta, de acuerdo con los intereses del país, debe dar prioridad a la eficiencia y a la conservación".

Los gobiernos sudamericanos están desarrollando nuevas acciones para viabilizar inversiones en grandes obras de infraestructura y buscan mecanismos para contornar las restricciones impuestas por el Fondo Monetario Internacional. En abril de este año, se ha lanzado, y aún está en discusión, la ASI o Autoridad Sudamericana de Infraestructura. Esta institución sería la coordinadora general del proceso IIRSA y cuidaría de promover, captar préstamos y hacer inversiones sin estar necesariamente bajo las restricciones presupuestarias de los países.
Es innegable que la integración entre los países de América del Sur es tanto necesaria como deseada por sus pueblos.

Sin embargo, este proceso debe ser diferenciado, más amplio y profundo que la propuesta IIRSA, que como vimos está volcada sólo a la infraestructura del transporte, energía y comunicación. Áreas como la tecnología, la agricultura familiar, la ciencia, la salud, la educación y la cultura, por ejemplo y mismo la infraestructura infraestructura, deben ser consideradas cuando estan bajo lógicas que atiendan a los intereses de las poblaciones y no a la lógica de las constructoras o a la expansión de los negocios de las grandes corporaciones como las de soja. Los ejes "Hidrovía Paraná - Paraguay" y "Amazonas" deben ser inmediatamente desconsiderados, pues atienden sólo los propósitos de expansión del modelo agrícola actual, como el propio site IIRSA informa: "La soja, el manejo forestal, la pesca y la piscicultura constituyen una porción importante en el desarrollo del Eje".


Una premisa necesaria para la integración es el debate abierto y democrático que garantice la información de calidad, incluso para las poblaciones aisladas. El desarrollo sostenible con relación a la diversidad, debe ser un soporte para las políticas públicas regionales que rebasan las fronteras de los países, deben ser construidas a partir de estrategias que tomen en consideración los acuiferos, las cuencas hidrográficas, los biomas y sus poblaciones indígenas y tradicionales. También es importante considerar la necesidad de que se constituya un Comité de Monitoreo IIRSA con la amplia participación de la Sociedad Civil de los países de Sudamérica.

*Alcides Faria es director executivo de la ong Ecoa-Ecologia e Acción. 

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