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12/08/2010

Ecuador Firma un Histórico Acuerdo con las Naciones Unidas para Mantener el Petróleo Bajo Tierra y el CO2 fuera de la Atmósfera

Amazon Watch
Las celebraciones de una Propuesta Pionera esta Mezclada con Preocupaciones de los Grupos Indígenas sobre los Nuevos Planes de Exploración en Áreas Prístinas de la Selva Sur
 
Quito, Ecuador – Ecuador firmará un acuerdo hoy con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para establecer un fideicomiso que recibirá las donaciones que ayudarán al gobierno ecuatoriano a financiar la propuesta de dejar alrededor de 900 millones de barriles de petróleo bajo tierra.  El crudo pesado se encuentra en tres reservas bajo el frágil Parque Nacional Yasuní – Ishpingo, Tambocha y Tiputini (ITT).  Después de tres años de controversias y tumultos, el acuerdo con las Naciones Unidas finalmente evitará que se explore en un área del Parque. Algunos de los países que han comprometido recursos para respaldar la iniciativa son Alemania, España,  Francia, Suecia y Suiza, los cuales colectivamente han ofrecido alrededor de US$ 1.500 millones de los US$ 3.600 millones que ha solicitado el gobierno ecuatoriano a la comunidad internacional.
 
El plan impedirá que alrededor de 410 millones de toneladas de CO2 –el gas de efecto invernadero más importante en causar el cambio climático- entre a la atmósfera. Esto podría crear un precedente para que las emisiones retenidas puedan convertirse en un factor en futuras negociaciones en los mercados de carbono.
 
En 2007, el Presidente ecuatoriano Rafael Correa lanzó la iniciativa del ITT, buscando contribuciones financieras internacionales que cubran por lo menos la mitad de las ganancias que sacrificarían si se deja el petróleo bajo tierra. La propuesta busca un balance entre la protección del Parque y de los pueblos indígenas que lo habitan y la obtención de ingresos económicos para el Ecuador, un país cuyas exportaciones depende en un 60% del petróleo.
 
El Parque Yasuní cubre cerca de 2.5 millones de acres de bosque primario tropical, localizado en la intersección de los Andes y la Amazonía, cerca a la línea ecuatorial y constituye el territorio ancestral del pueblo Huaorani, como también de los Tagaeri y Taromenane quienes viven en aislamiento voluntario.
Como resultado de su ubicación privilegiada, el Yasuní es un área alta biodiversidad, donde se considera  que existe la mayor variedad de árboles e insectos en el planeta. En un área de sólo 2.5 acres, hay más especies de árboles que en los Estados Unidos y Canadá combinados.
 
“Acogemos con satisfacción este paso que se debía haber dado hace mucho tiempo para la protección del Yasuní” dijo Kevin Koenig, Coordinador del Programa para Ecuador de Amazon Watch, quien ha estado monitoreando la iniciativa desde su creación.  “Esta es una gran ganancia para el Ecuador y para el mundo. Ahora necesitamos más países que contribuyan y que el Presidente Correa cumpla con su palabra.”
 
El futuro de esta histórica propuesta fue incierto hace tres años, y en muchas ocasiones parecía a punto de ahogarse. Desde el principio, el gobierno insistía en un plazo de un año  para levantar US$ 4.5 billones, lo que fue considerado imposible por parte de potenciales donantes y restó credibilidad a la viabilidad de la iniciativa. Los cambios en el escenario político resultaron en tres diferentes Ministros de Relaciones Exteriores y tres equipos diferentes de negociadores, mientras el gobierno continuaba implementando políticas contradictorias que permitirían la exploración dentro del parque y la expansión de concesiones mineras en la Amazonía. La reprimenda pública que dio el Presidente Correa a su equipo negociador después de la Cumbre Climática de Copenhague en donde originalmente debía haberse firmado el fideicomiso, causó la renuncia de todo el equipo como también del Ministro de Relaciones Exteriores,  Fander Falconí.
 
Sin embargo, las organizaciones de la sociedad civil, como los propios Huaoranis, mantuvieron viva la propuesta a través de la presión que ejercieron sobre el gobierno y el trabajo de difusión a nivel nacional e internacional.  La organización ambientalista Acción Ecológica a través de la campaña Amazonía por la Vida recolectó miles de firmas de apoyo y logró conservar la iniciativa en los medios de comunicación mientras que el compromiso del gobierno parecía desvanecerse. Los Huaorani continuaron levantando sus voces sobre la importancia del Parque, los peligros de la extracción petrolera, y la necesidad de mantener a las industrias extractivas fuera del territorio de los Tagaeri y Taromenane.
 
Aunque hay razones para celebrar, algunos grupos indígenas ecuatorianos están preocupados por el anuncio hecho ésta semana por la Administración de Correa en relación a la apertura de áreas prístinas al Sureste de la Amazonía ecuatoriana, en donde ni siquiera existen carreteras, como también la insistencia en abrir antiguos bloques que no pudieron ser desarrollados debido a la resistencia indígena.
 
“Esperamos que el éxito con la propuesta del Yasuní no signifique una derrota para la selva y la gente de la Amazonía Sur,” dijo Germán Freire, Presidente de la organización indígena Achuar, quienes tienen títulos de propiedad sobre casi 2 millones de acres de bosque intacto, dicho territorio podría abrirse a nuevas exploraciones. “No queremos que Correa  compense las pérdidas de ingresos por dejar el petróleo bajo tierra en el Yasuní abriendo otras áreas igualmente prístinas en territorios indígenas.”





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