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11/11/2002
Democracia, concentración del conocimiento y del poder económico. ¿Hacia donde vamos?La crisis Argentina, no es solo una crisis de su democracia y su dirigencia mediocre y en escalas no facil de medir, corrupta y traidora. Es sustancialmente la expresión de la crisis de un sistema capitalista salvaje que usa, abusa y viola los principios fundacionales del sistema democrático. Entonces no estamos ante un problema nacional y de América Latina, es también y en gran parte el problema más grave del mundo llamado democrático. Nuestras democracias han sido incapaces y planificadamente vaciadas para ejercer funciones esenciales que impidieran la conformación de monopolios y oligopolios, es decir impedir la concentración del poder económico. Nosotros, nuestros pueblos, definitivamente ignoramos lo que en estos mismos momentos está pasando en una escala profundamente dinámica de esta trasnformación que las nuevas tecnologías estan produciendo, pero con el agravante que los dueños de ellas son pocos, muy pocos. Si esto esta sucediendo en el Norte, no es mucho lo que debemos imaginar de lo que hoy sucede en nuestro Sur del mundo pobre. La privatización del derecho a la vida es un camino que está a la vuelta de la esquina. La biotecnología, la nanotecnología, la informática, la bio-informática, la robótica, las neurociencias y sobre todo la sinergia entre las mismas *(1), nos lleva a depender totalmente de los mismos productores e industrializadores de todos los elementos vitales que nuestras sociedades deban necesitar para sobrevivir. Las democracias poco hacen o nada hacen. Los organismos de control son vaciados, desnaturalizados, atacados, y los Institutos de investigación científica nacionales casi ya no existen. No aparece además, y en sus aspectos positivos, un nuevo o nuevos Sarmientos en la Argentina. Fue la política sobre el conocimiento lo que le dio identidad, personalidad a nuestra Nación. Resulta notable y lamentable que los planificadores de Gobiernos del norte y sus grandes monopolios hayan logrado casi intervenir como meros supervisores o instructores, porque han encontrado a los grandes mercenarios de dictaduras o de la propia política "democrática" que le han servido de representantes para consumar el despojo. Esta capacidad para dividir a los pueblos enfrentando y comprando a muchos de sus representantes, ha llegado a límites inimaginables en la historia nacional. Seguramente lo más traumatizante para los argentinos que todavían tienen esperanzas en una país creible, es cuestionarse sobre la duda de cual es el margen de maniobra para construir nuevos cauces políticos destinados a desarrollar políticas autónomas en estas materias esenciales en términos estratégicos y de soberanía, me animo a decir latinoamericana. La respuesta: Este cauce es probablemente muy estrecho. ¿Existe una cultura social y democrática capaz de soportar el andar por ese estrecho cauce? El sistema democrático que los Argentinos hemos elegido esta en un punto de inflexión. Lo nuestro. La soberanía alimentaria. Un dato notable es que cuando nos convocamos al compre nacional, casi no teníamos que comprar. La globalización, nos dimos cuenta estaba dentro de los hogares, en cada cosa: la televisión, la heladera, la radio, la ropa, los alimentos. La realidad niega el principio de la soberanía alimentaria. Resultaba inimaginable algunos años atrás que precisamente en Argentina y particularmente en la Entre Ríos de las tierras buenas y el agua dulce, que pudieran producirse los hechos que vivimos y sufrimos en el nivel de inequidad, injusticia y miserias inaceptables. Un modelo ausente. Sín muchos comentarios cuando afirmamos que la Provincia no tenía -1999- y no tiene debatido y acordado un modelo de desarrollo y menos aún, desde la visión de la sustentabilidad socioambiental. (No utilizamos el concepto apropiado por el FMI de Programa económico sustentable). En Entre Ríos, con su propia "moneda" si así se las puede llamar, nos reconocemos como una forma nueva de ciudadanía. Somos ciudadanos de una u otra categoría, conforme el tipo de papel que llevemos en el bolsillo. Si tenemos federales, somos ciudadanos de cuarta. Somos simple y crudamente discriminados. No hago el relato de lo que no se puede pagar con estos papeles, porque todos -los obligados a usarlos- lo sabemos. De esto se trata. Se encuentra destruida nuestra soberanía alimentaria. No nos reciben el federal los hipermercados de las multinacionales. Los servicios llamados públicos, -privatizados en la segunda década infame del menemismo- hacen lo que quieren. Es éste el mejor ejemplo. Los prestadores y proveedores de los servicios elementales no son nuestros vecinos, no los conocemos, están en los títulos de una deuda corrupta, como los que nombraron Ministro a su mayor constructor, Domingo Cavallo. ¿Que podemos hacer?. ¿Será esta nuestra fortaleza?, ¿Estamos culturalmente preparados para recuperar la fuerza de la lucha, de la alegría, de la esperanza?. Una alternativa es acompañar comprándole a los nuestros Mucho ecomunicipios de Noruega y Suecia son autosuficientes en la provisión de sus alimentos naturales y en la prestación de sus servicios básicos. En Inglaterra se esta dando un fuerte movimiento y debate social con relación a las políticas comerciales de los hipermercados, logrando que los mismos se retiren en función de la recuperación del mercado de lo local. Debemos buscar y exigir la recuperación de la escala productiva local por medio de las ferias de productores, del rescate de los alimentos con valor agregado artesanal -de creación local-, sancionando la adecuada legislación sobre denominaciones de origen e identificaciones de procedencia -otra deuda fundamental con nuestra sociedad y el sector agrícola y empresario-. Pero es así. Somos así. La política no es una expresión abstracta de otros. Es la manifestación de nosotros mismos. Somos nosotros los que debemos cambiarla, modificarla para el bien de nuestros hijos, si es que aspiramos a que sigan viviendo entre los ríos. Por ello me permito recomendar a todos los que quieren seguir estudiando y luchando y siendo parte de la construcción de alternativas posibles, que lean el pensamiento de Enrique Leff.*3 "La perspectiva ambiental del desarrollo incorpora las condiciones y potenciales ecológicos a los procesos de producción y plantea escenarios prospectivos que orientan las aplicaciones del conocimiento científico, así como la asimilación de tecnologías ambientalmente apropiadas a los propios productores, como condición para fortalecer su capacidad de autogestión. Se plantea así la posibilidad de repensar la producción y el desarrollo de las fuerzas productivas como un proceso abierto a la recuperación y mejoramiento de prácticas tradicionales de uso de los recursos, integrando los saberes y valores en los que se arraigan las identidades culturales de los pueblos, con el conocimiento científico y los avances de la tecnología. ... La cultura ambiental enriquece así las perspectivas de la transición democrática, plantando no solo la preservación de la diversidad cultural y biológica, sino un proyecto de democracia directa, inscribiendo las demandas de la participación de la sociedad en una política plural y una economía descentralizada". * por Jorge Oscar Daneri *1- Pat Roy Mooney. El Siglo ETC Erosión, Transformación tecnológica y Concentración Corporativa en el Siglo XXI. Ed. Nordan Comunidad. Montevideo. Enero 2002. www.etcgroup.org |
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