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26/01/2003
Declaracão de Porto Alegre - Frente à expansão da energia nuclear no Brasil e na Argentina - espanhoFORO SOCIAL MUNDIAL 2003 Taller: Estrategias frente a la expansión de la energía nuclear en Brasil y Argentina. Declaración de Porto Alegre 25 de enero de 2003 Desde los años ´50 Alemania, Brasil y Argentina comprometieron sus planes de generación eléctrica con planes masivos de desarrollo de centrales nucleares e inversiones de cuantiosos fondos públicos en la infraestructura de apoyo, la investigación y la formación de recursos para el sector. Al mismo tiempo que crecía la rivalidad militar entre los dos países americanos y se profundizaban los planes paralelos para el uso bélico nuclear. En los años ´80, con la caída de las dictaduras, se detuvieron tanto unos como otros. Sin embargo, si bien los gobiernos democráticos avanzaron en la desmilitarización de los planes nucleares, la herencia económica, social y ambiental de los mismos aún no ha sido asumida por los tres países. Por ejemplo, la minería de uranio ha sido eliminada formalmente en Alemania, pero no han sido rehabilitadas las zonas mineras en ninguno de los tres países. Al igual que en otros países, la opción nuclear se ha mostrado incapaz de cumplir con las promesas de una energía barata y limpia. Sin embargo, mientras en Alemania se ha decidido dar por concluida la era nuclear, Brasil y Argentina aun cargan con una pesada deuda económica, tanto interna como externa, en este caso en particular con el estado, bancos y empresas alemanas. Esto ocurre en el marco de un quebranto fiscal que impide a los estados del sur siquiera pensar en continuar con las obras. Se trata de una situación inequitativa donde los deudores son presionados a pagar ya sea que construyan las centrales o no. Desde hace ya dos décadas que se ha impuesto una moratoria de hecho en Argentina y con la terminación de Angra II en Brasil la situación resulta similar. Pero no existe la decisión política de seguir el ejemplo alemán por los costos económicos y políticos que acarrearía a los gobiernos. En particular, la responsabilidad histórica de haber invertido los recursos públicos en un período en el que la participación en los asuntos del estado estaba negada a todos, excepto los militares, debe ser compartida por los tres gobiernos. Con este enfoque común será posible renegociar la deuda externa nuclear y reorientar la cooperación entre los tres países hacia opciones energéticas limpias y socialmente aceptables. Recientemente, Argentina ha firmado un polémico Acuerdo Bilateral con Australia que tendrá como consecuencia que ese país viole su propia Constitución Nacional al permitir el ingreso de residuos radiactivos provenientes de Australia. Este inédito acuerdo abre la puerta de Argentina, y de la región, al ingreso de residuos nucleares internacionales. Este negocio, extremadamente peligroso y conflictivo, se pretendió llevar adelante sin el conocimiento del público. La presión pública generó una oposición tal que evitó la ratificación de ese Acuerdo hasta el momento, el que está ahora pendiente en la Cámara de Diputados de la Nación. Argentina no debe abrir sus fronteras al ingreso de residuos nucleares por tratarse de una desaconsejable práctica en la gestión de ese tipo de residuos y consolida de ese modo los peligrosos transportes de sustancias radiactivas por los mares del Sur. Los países del Cono Sur (Chile, Argentina, Uruguay y Brasil) deben sostener una firme oposición a los transportes de sustancias altamente radiactivas por el Atlántico y Pacífico Sur, como los ya realizados por Francia, Inglaterra y Japón. Por esto recomendamos: 1) Argentina y Brasil deben cancelar definitivamente sus proyectos para concluir la construcción de Atucha II y Angra III. 2) Esta decisión debe verse facilitada por la colaboración de Alemania en la renegociación de los compromisos financieros pendientes que ambos estados del Cono Sur poseen. 3) Argentina no debe ratificar el Acuerdo firmado con Australia y sostener su prohibición constitucional al ingreso de residuos radiactivos a su territorio. 4) El Cono Sur debe sostener una firme oposición al transporte de residuos y plutonio por los mares del sur que pretenden continuar e incrementar el Inglaterra, Francia, y Japón. 5) El potencial de nuestra región en materia de energías limpias y renovables, como eólica, solar, biomasa, etc. es inmenso y no se justifica bajo ningún punto de vista mayores inversiones en tecnologías riesgos y resistidas socialmente como es el caso de la energía nuclear. Los tres países (Brasil, Argentina y Alemania) deben cooperar de modo tal de redireccionar los compromisos actuales en materia nuclear hacia las energías limpias. 6) La realización de auditorías técnicas y evaluaciones políticas de las instalaciones que conforman el ciclo nuclear en Brasil y Argentina con la participación de la sociedad civil. Organizaciones firmantes: 1. Coalición Ríos Vivos
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Infraestrutura e Energia | |