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26/09/2003
Aniversario de ley que cuida la vida de nuestros ríos y los resguarda de nuevas represas
A seis años de la declaración de la ley provincial antirrepresas, el río Uruguay se ve amenazado por la costrucción de una nueva represa y de una planta procesadora de celulosa. Las organizaciones ambientalistas continuan acciones para proteger los derechos a la salud y a la diversidad.
El 25 de septiembre es el sexto aniversario de la promulgación de la ley 9092 que prohíbe la construcción de nuevas represas hidroeléctricas en los ríos Paraná, Uruguay y Gualeguay en el territorio entrerriano. Las entidades ambientalistas con un fuerte y comprometido apoyo social fueron las promotoras de la creación de esta ley en 1997, como resultado de la lucha en contra de la construcción de la represa Paraná Medio y a favor de los ríos vivos y libres de represas. La protección del río Gualeguay se incluyó mediante una reforma en noviembre de 2002, también impulsada por el Foro Ecologista de Paraná y SOS Villaguay y otras organizaciones ambientalistas. Asimismo, la reforma establece la prohibición de modificar la altura de la represa de Salto Grande. La ley antirrepresas -tal como se la denomina corrientemente- es única en el mundo, por lo que está siendo estudiada como modelo para proteger otros ecosistemas y pueblos del planeta. El río Paraná Medio fue declarado Área Natural Protegida El río Uruguay y los pueblos que habitan la cuenca ya soportan numerosas represas a la altura de Brasil y está proyectada la construcción de más de ellas en los próximos años. Los Gobiernos argentino y brasileño también avanzan en la consideración de concretar la represa Garaby (en el límite entre Misiones y Brasil) y la represa Chapecó en Brasil (entre Santa Catarina y Río Grande Do Sul). La red recientemente conformada también cuenta con la adhesión de la Multisectorial de Misiones, quien se opone a la construcción de la represa Corpus sobre el río Paraná. Otra amenaza para el río Uruguay: la planta procesadora de celulosa. La Red de Organizaciones Socioambientales de Entre Ríos y de organizaciones Ecologistas de Uruguay hace meses que realiza acciones para detener la instalación de una mega planta de procesamiento de celulosa a ocho kilómetros de la ciudad uruguaya de Fray Bentos. Se trata de inversiones de la empresa española Ence que recientemente perdió un juicio escandaloso que demoró 12 años en ese país por contaminación de la Ría de Pontevedra. Sin embargo, se instalaría impunemente sobre el río Uruguay que compartimos con la hermana nación. Incluso, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ya aprobó un préstamo de 21 millones de dólares destinado a la construcción del "puerto privado" que beneficia directamente a la proyectada planta de celulosa. La industria del papel es una de las más contaminantes del planeta. Los países industrializados la han transladado a los países menos industrializados porque, en su proceso, necesitan territorio y especialmente mucha agua, tanto para consumirla como para verter sus residuos tóxicos. Dicho proceso implica deforestar grandes extensiones de monte y bosque nativo para plantar monocultivos de pinos y eucaliptos. Estas especies absorben tanta agua que agotan las napas que utilizan la vegetación autóctona y los agricultores. Luego, el propio proceso de fabricación del papel, libera compuestos clorados a los mismos ríos y arroyos que nos proveen del agua que tomamos y se acumulan en los peces que comemos, produciendo cáncer entre otras enfermedades. Por Mariela González Cati -Coordenadora de Comunicación, Foro Ecologista de Paraná. | ||