La integridad del Pantanal pasó a ser más intensamente amenazada hace tres décadas, con la implementación de las actividades humanas en el altiplano de la Cuenca del Alto Paraguay. El monocultivo, el desmonte de las florestas, la utilización de los intensivos agrícolas en el altiplano afectan la llanura pantanera con la sedimentación de los ríos y la contaminación de las aguas.
A pesar de ello, el Pantanal todavía tiene áreas en alto nivel de conservación, con regiones intactas o poco alteradas.
Infelizmente, los últimos años nuevas amenazas acompañan el modelo de desarrollo económico que se ha propuesto para la región. El paisaje natural dividirá espacio con hornos de siderurgias, termoeléctricas, mineradoras e incluso con un polo gas-químico. Muy probablemente el tan esperado desarrollo económico traerá consecuencias irreparables para los ecosistemas pantaneros.
La Ecoa, en sinergía con otras organizaciones, lucha contra las amenazas más graves del Pantanal. A través de campañas, diseminación de informaciones, articulaciones políticas y la construcción de acciones conjuntas.
Algunos datos importantes
Deforestación de florestas: El Pantanal pierde más de 3 millones de hectáreas, o sea, el 2,3% de su área – por año. Si no cambia nada, el Pantanal puede desaparecer en 45 años. Conforme consta en el estudio realizado por la Ong Conservación Internacional (CI). Los números son alarmantes, el 17% de la vegetación original del Pantanal brasileño ya se derribó y el ritmo del desmonte forestal aumentó cinco veces con relación a la década pasada. La consecuencia directa de la deforestación es la sedimentación de los ríos. Un ejemplo es el río Taquari, clasificado por el Ministerio del Medio ambiente/Brasil, como uno de los mayores desastres ambientales del país.
Hidroeléctricas: otros impactos expresivos que afectan la manutención de la dinámica de las aguas en la región (ciclos de llenas y secas) son las usinas hidroeléctricas en los afluentes del río Paraguay. Ya existen usinas implantadas en varios ríos en la Cuenca Hidrográfica del Alto Paraguay (BAP), como el Manso, Itiquira, Correntes, Sepotuba y Jauru y otros en implantación con los ríos São Lourenço y Coxim. El gran problema es que no se conocen los impactos acumulativos del conjunto de usinas de la BAP, están previstas 44 usinas, entre grandes y pequeñas. Se teme que este conjunto pueda provocar grandes cambios al sistema de crecidas en el Pantanal. Para tener una noción de los impactos de las hidroeléctricas en esta región, una reducción de 25 centímetros en el nivel del río Paraguay, consecuente de represamiento o eclusas, que podría generar una caída de hasta el 22% en el área inundada del Pantanal. El fenómeno tendría un efecto devastador, no sólo en la flora y fauna, sino también en la propia economía de la región.
Siderurgia y Mineración: el impacto de la mineración es inevitable. Según estudios ya realizados, especies de vegetación del Macizo de Urucum, - donde está la 3º mayor reserva de mineral de hierro y de manganés de Brasil – se extinguirá con la explotación mineral. Es importante destacar que Bolivia, país de frontera con Brasil, tiene el mismo potencial mineral. Con la implantación de los polos siderúrgicos (propuestos para las ciudades de Corumbá/Brasil y Puerto Suárez/Bolivia) surgirán nuevos impactos negativos como: emisión de contaminantes, la contaminación del suelo y del agua y otras amenazas serán potencializadas. El sector siderúrgico utiliza carbón vegetal como fuente energética, habiendo sólo en el Estado de Mato Grosso do Sul, Brasil, más de 5 mil carbonerías en carácter irregular. Tanto la producción del mineral como la de hierro serán transportadas por la hidrovía Paraná-Paraguay.
Hidrovia Paraguay-Paraná: Las grandes barcazas que transitan por el río Paraguay actualmente ya traen impactos para el ambiente pantanero. Las coliciones de las barcazas al margen del río contribuyen en el proceso de sedimentación de los ríos. En la Reserva Ecológica Tayamã y en parte del Parque Nacional del Pantanal, los convoyes han destruido sistemáticamente las curvas, barrancos, diques marginales y la vegetación acuática y terrestre marginal. La navegación también promueve la invasión de especies exóticas de seres acuáticos en el ecosistema del Pantanal, que vienen en el rastro del agua o incrustados en el casco de los navíos. Con la implantación del polo minerosiderúrgico, el tránsito de barcazas será intensificado provocando una interferencia directa en la dinámica y en la calidad del agua, además de perjudicar la actividad del turismo y pesca profesional.
Las usinas de alcohol y azúcar: Hasta el momento la sociedad civil consiguió impedir que las usinas se instalaran en la Cuenca del Alto Paraguay (BAP), pero, no se sabe hasta cuándo aguantarán la presión de los inversores y gobiernos. Las usinas de alcohol y los monocultivos de caña de azúcar en la BAP representan riesgos de accidentes y pérdida de la biodiversidad del ecosistema. El peor problema de las usinas es la vinaza, subproducto que si se lanza directamente al agua (como ocurre en muchos casos), promueve una desoxigenación intensa, que resulta en la mortalidad de la fauna. Además de la vinaza, una usina lanza también gran cantidad de otros contaminantes: agua del lavado de la caña – que es cáustica -, detergentes y anticorrosivos utilizados en el mantenimiento de equipos. Aunque la instalación se realice en el altiplano de la cuenca, el suelo será contaminado y la lluvia cargará todos los sedimentos hacia los ríos de la llanura pantanera.